El año 2016 fue bastante duro para mí, ya que hubo muchos
cambios y disgustos importantes en el terreno laboral (actualmente ni mi pareja
ni yo estamos bien en este sentido).
Todo esto estuvo aderezado con los cambios de rutina debido
al bebé: llevarlo por primera vez a la guardería, tener que encontrar la forma
de organizarnos cuando estaba enfermo (no eres consciente de la falta de
conciliación que hay en este país hasta que tienes un familiar dependiente), y bueno,
de la batalla para llegar a fin de mes mejor ni hablar.
También me enfrenté a algunas decepciones en el terreno
amistoso y familiar, y esto junto con lo anterior ha hecho que 2016 fuera uno
de los peores años de mi vida.
A pesar de ello también ha habido cosas buenas. La primera y
más importante, que los tres (mi pareja, mi hijo y yo) seguimos enteros. Sé que es algo que ya está muy gastado de decir, pero en
general no valoramos la salud hasta que la perdemos. Es algo que se da por hecho, y si miramos a nuestro alrededor no es difícil encontrar personas con dificultades.
También he conseguido conducir. Los que me conocen saben el
miedo que le tengo y lo mucho que me ha costado ser capaz de ponerme detrás de
un volante. He ganado en independencia y mi pareja ya no tiene que preocuparse
de acompañarme a ninguna parte.
A pesar de las decepciones que mencionaba, también hemos
podido llegar a un entendimiento y conseguir ayuda de algunos familiares cuya
colaboración ha sido vital para cuidar del bebé. No es fácil y cruzamos los
dedos para que no se ponga enfermo, pero si ocurre tenemos forma de salir
adelante.
Y por supuesto, la experiencia de ver a mi hijo cumplir su
primer año y ver su evolución.
Ahora nos sigue quedando un año muy duro por delante, en el
que ya estamos trabajando muy duro para poder cambiar nuestra situación. Tengo fe
que en algún momento conseguiremos lo que nos hemos propuesto y nuestra suerte
cambiará. ¡Feliz año 2017! :)

No hay comentarios:
Publicar un comentario