Hoy me gustaría hablaros de mis experiencias con el personal sanitario, desde que acudí por primera vez a tratar mi transtorno.
Ya había tenido ataques de ansiedad con anterioridad, pero el que tuve aquel día fue muy fuerte. Me desperté por la mañana llorando sin parar y no podía respirar, el corazón me iba a cien por hora.
Fui a urgencias, me dieron Diazepam y una mascarilla para respirar. Cuando estuve más calmada, me enviaron a casa a descansar.
De momento todo correcto, hasta que fui a mi médico de cabecera. Ya no estaba contenta con él, porque siempre que iba era o demasiado tarde o demasiado pronto para la enfermedad. Nunca le iba bien el día que escogía para ir, y en aquel momento mi estado mental no estaba para que alguien así me atendiera.

Pedí un cambio de médico, y me tocó una doctora. Era mejor que mi médico anterior, pero tampoco me atendió demasiado bien. Casi no le dio importancia a lo que me pasaba, y después de insistir (en ese momento yo no era capaz ni de salir de la cama sin que nadie me arrastrara, y mucho menos de ir a trabajar) me dio unos pocos días de baja.
Cuando llegó el día de visitarla de nuevo, acudí otra vez a recepción para pedir un nuevo cambio. Me dijeron que no podía pedir dos cambios en un periodo tan corto, y además me trataron de forma bastante desagradable (a pesar de que mi estado era lamentable, y pasaba casi todo el tiempo llorando). Por suerte una de las recepcionistas me vio, atendió mi petición, y además me aconsejó un doctor que según su criterio era bastante amable, tranquilo y atento.
Y no se equivocó, desde entonces acudo a él y estoy encantada. Me diagnosticó en la primera visita, y me dio las bajas que hicieron falta hasta que tuve las fuerzas suficientes para volver a trabajar. No puedo decir lo mismo de la psicóloga de la Seguridad Social, solo pude visitarla una vez ya que según ella "no puedes tener depresión si solo sientes desasosiego y tristeza por la tarde, porque las personas con depresión la tienen principalmente por la mañana".
No soy psicóloga ni psiquiatra, pero no me hace falta para saber que por lógica eso es falso. También está de más decir que personas de mi entorno que sí son expertas en psicología desmintieron esta afirmación. Que la sanidad esté saturada lleva a este tipo de situaciones.
No soy psicóloga ni psiquiatra, pero no me hace falta para saber que por lógica eso es falso. También está de más decir que personas de mi entorno que sí son expertas en psicología desmintieron esta afirmación. Que la sanidad esté saturada lleva a este tipo de situaciones.
Así que haciendo balance, he tenido que pasar por tres médicos de cabecera para encontrar uno que me trate y diagnostique bien, y eso sin contar a la psicóloga. Luego nos llevamos las manos a la cabeza con las cifras de personas con transtornos mentales que no están siendo bien tratadas, o cuyo desenlace es fatal. A esto hay que sumarle la subjetividad del asunto, que favorece tanto la poca profesionalidad o seriedad con la que se nos trata, como la aparición de personas que mienten para dejar de ir a trabajar entre otras cosas.
La cuestión es que las enfermedades mentales deben conseguir el reconocimiento que merecen. Y si nuestro médico no nos trata bien, seguir buscando a uno que sí lo haga. Es importante para que haya conciencia sobre estas enfermedades, y sobre todo para que nos tratemos y recuperemos bien.
No hay comentarios:
Publicar un comentario